|
MasMúsica (Ávila) 27 de febrero de 2009 Por suerte empezó tarde, ya que veníamos del concierto de Alquimia en el Café del Adarve, para despedir el bar (que lo deja el Cooper). Aunque ese es otro cantar (o, mejor dicho, otro concierto). Llegamos a la primera canción. El local no me parece perfecto, me da una cierta impresión de agobio pero, por otra parte, al ser pequeño, consigue crearse ambiente más fácilmente. Pero sobre todo, un apoyo y un aplauso a mi amigo José Luís (MasMúsica, que estuvo a la batería en mi etapa en Etcétera) por programar conciertos con regularidad. Importante tu apuesta, y merece ser reconocida. Allí estaban los incondicionales de Yembalé, gente de percusión y gente con aire hippie, aunque esta descripción me parece un poco maniquea, y estoy por quitarla. Siempre buena gente, siempre buen rollito. Yembalé son un grupo formado por Luís Zazo (dulzaina y percusiones varias), Nano Zazo (tambor y percusiones varias), Miguel (percusiones supervarias) y Vero (otras percusiones varias). Tocan canciones instrumentales, unas completamente con percusiones, otras con dulzaina y percusión. La mayoría son canciones suyas, aunque también hacen versiones muy acertadas (como la Entradilla castellana) y otras menos acertadas, en mi opinión (la de la Banda Sonora Original de El Padrino). Y digo menos acertada no por que la hagan mal, que no, pero es que no me parece que la elección de esa canción haya sido adecuada. Estoy dispuesto a sugerirles otras canciones mejores que esa para versionar. Aunque personalmente me gustan más las canciones que hacen con dulzaina (me parece que dicen algo más), también me gustan las otras. Estos chicos tocan todo tipo de percusiones, desde el tambor a diversos tipos de congas, yembés, darbukas, tumbonas o tumbadoras, silbato brasileiro, bongoes, cajones flamencos (me parece que los ha construido Nano) y otros instrumentos cuyo nombre desconozco. Y me atrevería a decir que la estrella es una bombona pequeña de butano que ha transformado Miguel (realizando en ella incisiones semicirculares de diferentes tamaños) en un instrumento realmente peculiar. De hecho realiza un solo con ella, por cierto bastante logrado. ¡Y qué ilusión tiene Miguel con sus cacharros! Cada día que le veo tiene algún aparato nuevo. En fin, estos amigos nuestros (y vecinos de local de ensayo) hacen un concierto con vocación de fiesta, donde todo el que va se lo pasa bien. No en vano se han currado las canciones en ese sentido, y así lo desarrollan. No defraudan. Si estás deprimido, te levantan el ánimo. De hecho, acabamos un montón de gente tocando percusiones en la última canción (ellos han creado, a base de tocar con gente, enseñarloles e introduciendoles en el mundo de la percusión, una especie de escuela de percusión y un buen puñado de amigos que tocan bien diferentes instrumentos). Realmente aconsejable asistir a sus conciertos. Otro pequeño pero les pondré (aparte de la versión citada), que si no esto no queda creíble: les falta, a mi modo de ver, algo más de repertorio, y que cada canción que incorporen tenga algo que la diferencie sustancialmente de las demás. Ahí está la complicación, pues esto es realmente difícil de conseguir en canciones instrumentales de percusión. Esta dificultad hasta el momento la han superado bien, y creo que pueden seguir consiguiendo. Un último mensaje, directamente a los Yembalé: No seáis tan cabrones, que me hicisteis cantar, y yo no quería, no quería… Si queréis cantante, os paso a César, que lo mío es otra cosa. |